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Aclaremos las cosas: cómo tu rutina diaria de cuidado de la piel puede ser la causa de una piel congestionada.

Si tu piel tiene un aspecto irregular, apagado o desigual, por mucho que la limpies, podría ser un signo de piel congestionada. Y aunque "piel congestionada" no es un término médico, es una preocupación común que afecta a la mayoría de nosotros en algún momento, especialmente a medida que envejecemos, y también cuando nuestras rutinas, niveles de estrés o entornos cambian. 

¿Qué es la piel congestionada?

Por piel congestionada se entiende la acumulación de células cutáneas muertas, exceso de grasa (sebo), sudor, suciedad, maquillaje y partículas de contaminación en los poros. Con el tiempo, esta acumulación puede provocar:

  • Pequeñas protuberancias o textura rugosa
  • Poros dilatados o visibles
  • Puntos negros 
  • bultos blancos en la piel que no desaparecen
  • Piel apagada y con aspecto cansado

Es importante tener en cuenta que la piel congestionada es diferente del acné, aunque ambos pueden solaparse. La congestión no siempre significa la aparición de brotes, sino que es posible que sólo experimentes un tono apagado y sombras más oscuras en el rostro. 

¿Cuáles son las causas de la congestión cutánea?

Tal vez te sorprenda saber que hay varias causas de congestión cutánea, entre ellas las cremas y aceites que te pones en la cara. He aquí algunas de las más comunes:

Acumulación de células muertas

Cuando el proceso natural de desprendimiento de la piel se ralentiza (debido al envejecimiento, la deshidratación o el estrés), se acumulan células cutáneas viejas que obstruyen los poros.

Exceso de producción de petróleo

La piel produce sebo de forma natural, pero en exceso, sobre todo cuando se combina con piel muerta, puede atrapar residuos en el interior de los poros.

Productos pesados o que obstruyen los poros

Puede que esto sea lo que más te sorprenda, pero si utilizas ingredientes comedogénicos (como aceite de coco o cremas "antienvejecimiento" pesadas), estos pueden obstruir los poros y causar bultos blancos en la cara. Se trata de poros obstruidos, causados por una acumulación que bloquea esencialmente los poros. 

Desequilibrios hormonales o estrés

Las fluctuaciones hormonales (durante la menstruación, el embarazo, la peri/menopausia o los periodos de mucho estrés) pueden aumentar la producción de grasa y la inflamación.

Exfoliación

Irónicamente, tanto descuidar la exfoliación como abusar de ella pueden contribuir a la obstrucción de los poros. Si la exfoliación es insuficiente, las células muertas se acumulan. Demasiada, y tu barrera se ve comprometida, provocando inflamación y más grasa. Prueba a utilizar un exfoliante suave, como nuestro 6% Suero Bio Exfoliante Glicólico.

Cómo tratar y prevenir la piel congestionada

La clave está en desintoxicar y reequilibrar suavemente la piel sin dejarla tirante.

Exfoliar con cuidado

Introduce la exfoliación de 1 a 3 veces por semana en función de tu tipo de piel. Utiliza exfoliantes químicos como el ácido glicólico (AHA) para limpiar los poros y rejuvenecer suavemente.

Hidratar, hidratar, hidratar

La piel deshidratada puede producir más grasa para compensar. Busca ingredientes hidratantes como la glicerina, el aceite de argán y el aceite de cactus para mantener el equilibrio.

Utilizar productos ligeros y no comedogénicos

Cambia las cremas espesas por fórmulas transpirables. Combinar una crema ligera, con una aceite facial ricos en ácido linoleico (como el aceite de higo chumbo o de argán) son excelentes opciones para la piel propensa a la congestión.

No te saltes la crema hidratante

Incluso las pieles grasas necesitan hidratación. Utilizar el crema hidratante ligera ayuda a la piel a regular su propia producción de grasa y favorece una barrera cutánea sana.

Dale a tu piel tiempo para respirar

Intenta los días sin maquillaje siempre que puedas. La piel congestionada suele necesitar descanso, hidratación y espacio. Intenta incluir un ritual facial en tu rutina diaria.   

Sugerencias de la SACRA

Para ayudar a desincrustar y renovar suavemente, recomendamos nuestra Solución Exfoliante Glicólica SACRA 6%.

Suavemente formulado para:

  • Descompone las células muertas de la piel y disuelve los restos en los poros
  • Ilumina la piel apagada y mejora su textura sin frotar con fuerza
  • Calma la sensibilidad con aloe, camomila y ácido glicólico de origen natural

Este exfoliante suave y sin efecto barrera puede utilizarse de 2 a 3 veces por semana como parte de la rutina nocturna, seguido de un aceite facial hidratante para retener la hidratación y favorecer la cicatrización.

El cuidado de la piel debe ser sencillo: nutrirla, reequilibrarla y dejar que brille.

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